6.4

Espejo mágico

Luciano, sale de prisión y es llevado por su hermano, Flórido, a casa de Alfreda, donde trabajará como sirviente. Alfreda le dice que su mayor deseo es que se le aparezca la virgen, lo que deja a Luciano admirado. Además de todo, ahora la rica señora viene con sus pretensiones sublimes. ¿No le bastaba con tener un Aston Martin y un Jaguar aparcado a la puerta de casa, ni tener diez vestidos para cada estación? Todo fue culpa del profesor Heschel, o de quien fuera… Ir más allá de la promesa sería una herejía. Alfreda dijo que no descansaría mientras no viera a Maria y le hiciera unas cuantas preguntas. Filipe Quinta, el Falsificador, afirma tener la solución. Sin embargo, Bahia, su marido, escuchaba música…
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